El joven Watson no duda en alistarse junto a algunos de sus compañeros de de estudio de la Universidad de Oxford en la guerra que enfrenta a Austria y Serbia en 1914. La posibilidad de un enfrentamiento a mayor escala, entre Inglaterra y Alemania, ni siquiera pasa por la mente de Watson, pero la situación se complica y cuando ya se encuentra en Bélgica se ve irremediablemente inmerso en la comienzo de la primera guerra mundial. Su afición por las motos y la necesidad que el ejército británico tenía por los servicios de motoristas para labores de enlace le hicieron enrolarse como voluntario en la 5th Divisional Signal Company. Fue promocionado con posterioridad a capitán, cuando se publicó la primera edición de su libro y para las posteriores ediciones ya firmará con el rango superior al que ascendió, el de mayor.

Obviamente el relato del capitán Watson no se refiere a un viaje, el placer de viajar se traduce en este libro por el deber de viajar, y sólo guarda relación con los libros de viajes en moto por ser el primero en publicarse que tuvo como hilo conductor a una motocicleta. Si el capitán Watson hubiera servido como correo de guerra a lomos de un caballo hubiese escrito el libro igual, de hecho menciona a su moto como tal, como una herramienta más puesta al servicio de la guerra. Pero a través de su relato aprendemos lo crucial que fueron estos correos para el devenir de la guerra, en tiempos en que los modernos sistemas de comunicación eran simplemente ciencia-ficción los correos de guerra y sus motos eran los únicos que podían mantener el contacto entre la retaguardia y la primera linea de fuego y viceversa. Más aún, hay que admirar las agallas de estos correos que se la jugaban por carreteras infernales y campo a través con unas motos que en esas circunstacias se convertían en auténticos potros de tortura.
El joven Watson, como muchos otros, decide alistarse en el ejercito cuando estalla la gran guerra como motorista, ante la demanda que tiene la Oficina de Guerra por reclutar a este tipo de soldados como correos de guerra. Gran Bretaña acaba de entrar en el conflicto en apoyo de Francia, que se ve amenazada por los sueños expansionistas de Alemania. Tras un breve periodo de instrucción en Irlanda desembarca en Havre, en el noroeste francés, formando parte de la 5th Signal Company. De ahí en tren hasta la frontera con Bélgica. Para Watson empieza el baile y sin apenas descanso se suceden las primeras grandes batallas, la de Mons y la de Le Cateau. Se mueve por el terreno como puede para llevar los correos, no dispone de mapa alguno ya que todos obran en poder de los altos mandos, y aprende que encima de esas motos hay que tener cuidado: es más fácil morir desnucado por los baches que por disparos enemigos.
El capitán Watson menciona en su libro a la Rudge como la moto de su compañia pero fueron por lo menos tres más las marcas británicas que surtieron de motocicletas al ejército británico para sus correos de guerra. Estas fueron Ariel, BSA y Triumph.
La Rudge fue unas de las motos más veloces de los años veinte. La palma se la llevaba la 1914 TT Roadster, ganado sucesivos records de velocidad y el TT de 1914 con su monocilindro de 499 cc.
Ariel

Los modelos que la marca de Birmingham comercializaba cuando estalló la guerra eran la monocilíndrica de 498cc. y la bicilíndrica de 998 cc. siendo la primera la más utilizada. Alcanzaba una velocidad punta de 55 millas.

El modelo utilizado por BSA era el denominado "K" de la serie de "Flat tank" o tanque chato y que salieron de la cadena de montaje de la fabrica de Birmingham desde 1914 a 1930. Contaba con 557 cc, 3 velocidades y 4 caballos de potencia.
El modelo H de Triumph de 550 cc fue exclusívamente fabricado para el ejército británico y sus aliados en la primera guerra mundial. Por su robustez se ganó el apodo de "trusty" (Fiable) y se fabricaron 30.000 unidades. Una vez finalizada la contienda miles de ellas se recontruyeron y vendieron al público civil.