Una Harley-Davidson Hillclimber de 1932. Para ganar adherencia
al neumático trasero se le añadían trozos de cadena.
Prototipo de Harley-Davidson con horquilla invertida
Yamaha YZ450 subida a 535 cc con injección de nitrometano
KTM LC8 de 950 cc con turbo
En cuanto al estilo de conducción poco hay que comentar. Ante todo echar el cuerpo para adelante, darle al
mango, agarrarse fuerte y cuando la cosa se pone fea saltar lo más lejos posible de la moto.
El nombre de esta competición (la envuidadora) no deja lugar a dudas de que se trata de uno de las eventos más radicales dentro del mundo del motociclismo. Su espectacularidad radica en su simpleza: una enorme y empinadísima colina que hay que intentar coronar y el que consigue la hazaña gana, o como sucede en la mayoría de los casos el que consigue acercarse más. Es una de las pruebas del circuito americano de Hill-Climbing, una modalidad que surgió a principios del siglo XX en EEUU como una
de las primeras competiciones motoristas de todos los tiempos y hace poco y dado su carisma ha desembarcado en Europa.
Sin duda uno de los principales motivos de la evolución de las bicicletas en motos fueron las cuestas. Dar pedales cuesta arriba costaba lo suyo, un argumento de ventas que las fábricas americanas empezaron a utilizar para dar salida a sus modelos y que en el caso de Harley-Davidson hasta hacían comprobar in situ en las Ferias del motor con rampas de bastante inclinación. De que aquello podía ser hasta divertido y motivo de pique no cabía duda y a principios del siglo XX ya se empezaron a organizar competiciones de subida en cuesta. La primera competición de Hill-Climbing
de que se tiene constancia data de 1903 y la organizo el New York Motorcycle Club
El Hill-Climbing no tardó en convertirse en un evento seguido por miles de aficionados, que se congregaban a las faldas de las colinas para ver volar, despeñarse y hasta coronarlas a los intrépidos pilotos. Las fábricas no eran ajenas a estas competiciones y sabiendo que las victorias se traducían en ventas se volcaron con este nuevo deporte. Harley-Davidson, Excelsior e Indian montaron sus propios prototipos sin escatimar gastos.
A la Widowmaker también se le conoce como los "1,000 feet of hell", los mil pies (305 m.) del infierno con ángulos que en algunos tramos llegan a los 59 grados. Originalmente se celebró de 1965 a 1988 en la localidad de Draper, en el estado norteamericano de Utah. Tras 15años de suspensión volvió a celebrarse en la nueva localización en Croydon, también en Utah. Mucha de su fama se la debe al documental “On Any Sunday” rodado en 1971 por Bruce Brown y coproducido por Steve Mc Queen . Considerado uno de los mejores documentales realizados sobre la pasión que despiertan las diferentes carreras de motos, trataba a fondo la célebre subida de la Widowmaker.

Coronar la Widowmaker no es dificil, es casi imposible y la mayoría de los pilotos sólo alcanzan las cotas de los 60 y los 90 metros. La antigua Widowmaker sólo fue hollada por primera vez en 1968, a los tres años de su estreno. La actual ubicación de la nueva Widowmaker concede incluso menos alegrias que su antecesora. Esta vez fueron necesarios quince años para que en 2003 Jason Smith, con sólo 17 años, se convirtiera en el rey de la montaña. Lo hizo a primera hora y con una Yamaha de 650 cc que sólo devoraba nitrometano puro. Partir de los primeros hacia la cima es fundamental ya que a medida de que van pasando zumbados, se pueden juntar hasta 500, los surcos y las rodadas se hacen cada vez más profundas.