Imagen de la salida
de las 24 horas de
Montjuic en 1958
Salida de una de las primeras ediciones de las
24 Horas de Montjuic
La BMW R69S que venció en Montjuic en 1961
Ducati Gran Sport "Marianna" de 125 cc.
1965 supuso el declive definitivo de las motos de media y pequeña cilindrada en Monjuic y cada vez los boxes se iban llenando más de
motos con potentes motores como las inglesas, los nuevos modelos de Ducati o posteriormente las poderosas japonesas.
Dave Degens y Rex Butcher (izq.) tras
ganar las 24 Horas de 1965.
La Dresda Triton ganadora de la edición de 1965.
La primera victoria de Benjamín Grau en Montjuic la consiguió en 1972 sobre una
Bultaco de 360 cc y formando pareja con Bordons.
Salvador Cañellas a punto de superar a
la Kawa 1000 de los franceses Luc-Vidal,
que acabarían segundos.
El 3 de Julio de 1955 se celebró la primera edición de la 24 horas de Montjuic. La Penya Motorista Barcelona asumió el reto de organizar semejante empresa y fue tal el exito que tres años mas tarde, en 1958, ya empezaron a participar equipos extranjeros y en su séptima edición, en 1961, la carrera logró incluirse en la I Copa de Europa junto al "Bol d'Or", las "500 Millas de Thruxton" y las "24 Horas de Warsage".
En la primera edición de la 24 Horas participaron 45 equipos, casi todos españoles,y la victoria fue a parar al equipo de Montesa formado por J.M. Llobet "Turuta" y Juan Soler Bultó, sobrino de Paco Bultó, uno de los precusores de la carrera. En total lograron realizar 510 vueltas al circuito cubriendo una distancia de 1.935,922 kms y a un promedio de 80,663 km/h.
J.M. LLobet "Turuta" fue el primer ganador en Montjuic en 1945 sobre una Montesa de 100 cc. En la imagen aparece sprintando hacia la victoria en el Primer Premio Motociclista de Montjuiic. La experiencia le serviría posteriormente para hacerse con el podio en la primera edición de las 24 Horas de Resistencia en 1955 formando equipo con Juan Soler Bultó y a los mandos de una Montesa Brio de 125 cc.
En 1958 las 24 Horas de Montjuic se hicieron internacionales y las ganaron la pareja italiana compuesta por Gandossi y Spaggiari sobre una Ducati de 125. Recorrieron una distancia total de 2.228 Km a un promedio de 92.870 km/h.
En los primeros años las marcas españolas se volcaron en la carrera. En la imagen José Raja, Director de Investigación y prototipos de Sanglas, sobre uno de ellos de 500 cc en la edición de 1956.
BMW también hizo historia en Montjuic. En 1959 y con una 600 los ingleses Daniels y Darvill consiguieron la victoria. Era la primera vez que una moto de gran cubicaje vencia al ejército de motos de pequeña cilindrada, bastante más manejables en el sinuoso trazado barcelonés.
BMW volvería a ganar en 1961 con Darvill y Price. Esta sería la última vez que la marca germana se subiría al cajón hasta que en 2008 y en la nueva edición de la 24 horas, en Montmeló, el equipo Busquets se hizo con la 3ª plaza con la HP2 Sport.
Pero sin duda la marca que tiene más relación con las 24 horas es Ducati. A mediados de los 50 la marca italiana tenía claro que debía de meterse de lleno en el mundo de la competición y de la mano de Fabio Taglioni, un jovén ingeniero loco por las carreras, se propuso desarrollar una moto capaz de ganar carreras y ser producida en serie al mismo tiempo. Nacia así en 1955 la Ducati Gran Sport, más conocida como Marianna. Aunque Ducati estuvo presente en Montjuic desde sus inicios en 1955 no fue hasta que se presentó con la Marianna en 1957 cuando empezó a arrasar. Ese año las tres Ducatis coparon las tres primeras plazas y al año siguiente el resultado fue incluso mejor, las cinco Mariannas oficiales no dieron ninguna opción a sus competidoras y se clasificaron en las cinco primeras posiciones. En los años posteriores y con diferentes y evolucionados modelos Ducati subió al podium en numerosas ocasiones. Las 24 horas de Montjuic supusieron para Ducati una de las primeras y exitosas incursiones en el mundo de la competición.
La carrera catalana dió nombre a uno de los modelos de Ducati. Fabricada en España por Mototrans (1966-1974) con licencia de Ducati se inspiraba en las motos italianas que dominaron en los 60 la famosa carrera e intentaba suplir en el mercado español a sus primas italianas, la Mach 1 y la Mark 3.
Las fábricas apostaban duro en Montjuic pero fue un privado con una moto artesanal el que se llevó el gato al agua en 1965. Dave Degens era uno de los preparadores de cafe-racers más demandados en Gran Bretaña. Los corredores del café preparaban sus prototipos sobre la base de antiguas motos inglesas y las sometian a profundas transformaciones para que fueran lo más competitivas posibles para sus piques callejeros. Dave Degens decidió llevar una de sus creaciones a una de las carreras más duras del momento y con su montura, una Dresda-Triton con motor Norton de 750 cc, ganó la edición de 1965. En 1970 repetirá la hazaña, esta vez sobre una Dresda-Triumph.
A lomos de una Bultaco de 360 cc los pilotos españoles Grau y Bordons lograron un inesperado podio en 1972, pero la suerte para las motos de menos de 500 cc estaba ya echada. En 1974 la victoria cayó del lado nipón, proclamándose reyes de Montjuic el equipo franco-suizo de Godier-Genoud con una Kawasaki 900 y al año siguiente ningún equipo que optase por la victoria presentaba ya máquinas de menos de 750 cc. Honda, Japauto Kawasaki, BMW, Laverda y por supuesto Ducati, todas ellas se presentaron en la linea de salida con motos de entre 750 y 1000 cc.
Benjamín Grau obtuvo el apodo de Mr. Montjuic a pulso. Ganó en siete ocasiones la carrera en el periodo de 1972 a 1986 y junto a Salvador Cañellas formó uno de los mejores tandems de la historia de las 24 horas ganando las ediciones de 1973 y 1975. De las siete victorias, seis las hizo sobre Ducati y una sobre una Bultaco de 360 cc.
En 1975 se disputó una de las carreras más apasionantes y disputadas de Montjuic. Estaban todos los que tenían que estar: Kawa, ganadora del años anterior, presentaba 9 motos, Ducati, con más ganas de triunfo que nunca, presentaba 5, Honda y Japauto 10, 5 BMW y 5 Laverdas, además de Norton, Triumph, Guzzi, Dresda, Montesa, Ossa y Butaco. En un emparejamiento de última hora Grau formó equipo con Cañellas y salieron desde la úlitma plaza con una Ducati. En tan solo una hora se pusieron en cabeza y volaron sobre Montjuic las restantes 23 haciendose con la victoria final.
Cambio de pilotos: Cañellas (derecha) le deja los mandos a Grau. Un equipo bien engrasado, la parada más larga fue de 4,20 minutos, suficiente para cambiar dos neumáticos, una correa de transmisión y repostar.
Las 24 Horas de Montjuic alcanzarían su mayoría de edad en 1980, cuando fueron incluidas en el Campeonato Mundial de Resistencia. Pero sólo dos años después, en 1982, la FIM vetó la carrera ante el boicot protagonizado por los franceses ante la peligrosidad del circuito catalán. El circuito se había quedado obsoleto para las potentes mecánicas y las endemoniadas velocidades que marcaban, con promedios de 120 km/h, y poco se podía hacer para mejorar su seguridad. A pesar de todo la Penya Motorista Barcelona siguió con su carrera y con el apoyo de la mayoría de las marcas pero las 24 horas ya estaban marcadas y en 1986 con la trágica muerte de Mingo Parés se acabó asumiendo lo inevitable. La mágia de Montjuic acabaría mudandose al circuito permanenente de Montmeló, donde desde 1995 se celebran las 24 horas de resistencia.