Salida de la 1ª edición del TT
Otro ilustre español que participóen el TT fue Angel
Nieto. Lo hizo con una Derbi de 50 en la edición de
1968 pero tuvo que retirarse. En la imagen pasando
por Ballaugh Bridge.
Otros pilotos ilustres que merecen estar en el Hall of Fame del TT son David Jefferies (Izquierda con su Suzuki
GSX en 2003) nueve veces vencedor del TT. Como Saturno, que se comía a sus propios hijos, el TT también se
muestra inmisericorde con los suyos y al año siguiente Jefferies perdía la vida en los entrenamientos.








A principios del siglo pasado las carreras de moto se celebraban todas en circuitos urbanos. Los circuitos permanentes no existían y los pilotos se la jugaban entre adoquines, bordillos y una alucinada afición que asistía a pie de pista a los piques y adelantamientos. Consciente de la peligrosidad de estos eventos los ingleses promulgaron una ley en 1907 que prohibía estos eventos urbanos. Pero la Isla de Man se mantuvo ajena a esta legislación y se convirtió en la base perfecta para que los pilotos británicos y las marcas de motos pudieran celebrar allá sus carreras. Nacio así en 1907 el Tourist Trohpy de la Isla de Man, la madre de todas las carreras, que por su carisma y peligrosidad se ha convertido en legendaria.
Y la leyenda se empezó a forjar en un desapacible y frio día de Mayo de 1907 cuando 25 participantes se juntaron en Tynwald Hill para tomar parte en la "International Auto-Cycle Tourist Trophy" y completar diez vueltas al circuito de St Johns, de poco más de 15 millas. El vencedor de esta primera edición en la categoría de un cilindro (y a la vez ganador total) fue Charlie Collier que pilotando una Matchless realizó el recorrido en 4 horas y 8 minutos a una velocidad media de 38,21 mph. El vencedor en la categoría de dos cilindros fue Rem Fowler que pilotando una Peugeot-Norton completó el circuito en 4 horas y 21 minutos a una velocidad media de 36,2 mph.
Charlie Collier fue el primero en inscribir su nombre en la lista de vencedores del TT. Arriba aparece con su Matchless en una edición especial de sellos que se emitió con motivo del 75 aniversario de la carrera.
Un piloto en vuelo rasante por Kappel Gate en el circuito de St. James. La foto data de 1910, el último año en que se corriá en este circuito.
Rem Fowler, el otro vencedor de la edición de 1907, con la Peugeot-Norton que le dió la victoria en la clase de dos cilindros.
En 1911 el circuito de St James dejó paso al circuito de la montaña de Snaefell, cita desde entonces y con puntuales modificaciones a lo largo de los años del TT. En la foto la primera edición de 1911 en el circuito de la Montaña. En primer término Bolt con su NSU precede al dominador de aquellos años, Charlie Collier, que sobre su Matchless y por la forma de tomar la curva parece tener mucha prisa.
El TT empezó desde sus inicios a cobrarse un alto peaje en caidas y vidas y por eso es considerada la carrera más peligrosa del mundo. En la imagen Leslie Handley prueba el asfalto con su Rex Acme en la edición de 1927.
El año de 1939 volvió a marcar un hito y un punto y aparte en el TT. El primero se produjo cuando un alemán con una moto alemana acabó con la supremacía británica en la categoría reina de la carrera. Antes y en 1937 el italiano Tommaso Omobono Tenni, alias el diablo Negro (Abajo en Hillberry) ya se encargó de romper la racha de los pilotos de las islas victorias llevándose el triunfo en la categoría menor con una Moto Guzzi de 250. Georg Meyer, a la derecha volando con la BMW Kompressor en 1939, se convirtió en el primer forastero en ganar el Senior TT de la Isla de Man y el primero en completar una vuelta a una media de más de 100 millas por hora. La segunda guerra mundial puso el punto y aparte en la carrera, forzando un paréntesis de seis añs hasta su reanudación en 1946. Durante este periodo la expresión de "Tierra Trágame" se convirtópara la victoriosa BMW oficial (a la derecha) en una lastimosa realidad. Con el fin de protegerla y preservarla para la posteridad la enterraron durante los años que duró la guerra en un campo cercano a la factoría alemana.
En 1949 se instaura el Campeonato del Mundo de Velocidad y para la prueba inaugural se eligió, como no podía ser de otra manera, al TT de la Isla de Man. Se corrió en las categorias de 250, 350 y 500 y el honor de inagurar el casillero de vencedores recayó en el irlandés Manliff Barrington con una Moto Guzzi de 250. (Abajo izquierda liderando la carrera de 250 en la edición de 1948) La victoria en 350 se la llevaría el británico Freddy Frith con una Velocette. (Derecha en Ballaugh Bridge en esa misma carrera). Acabaría ese año como flamante primer campeón del Mundo de 350. Y en la categoria reina la victoria fue para su compatriota Harold Daniell con una Norton.( Abajo centro participando en el Senior TT del 38, carrera que también ganó)
Pero la atracción del TT no se basa únicamente en ser una competición sin prohibiciones. A su sombra alimentaron su historia un grupo de pilotos bohemios, sin más normas que su calidad desenfrenada, que escribieron para la eternidad capítulos de resistencia y poderío que hoy ya no se repiten. Joey Dunlop, (el ganador por antonomasia -26 victorias-), se hizo famoso por llegar en su caravana minutos antes de la competición, sin reconocer el circuito, bajar la moto del maletero, arrancar y triunfar. Un aura de superioridad que engro-
saba con las noches de juerga previas al banderazo de salida. Tomaba cervezas en los pubs durante la madrugada y horas después conquistaba la victoria. Joey se dejó la vida en las carreras, en un fatal accidente en Estonia en 2000 y como rey indiscutible del TT miles de aficionados le rinden homenaje todos los años visitando su estatua (Derecha, abajo), erigida a los pies del circuito de la Montaña, con la mirada perdida en aquellas curvas que tanto le apasionaron.
Si Joey Dunlop definia al motero fanfarrón, Mike Hailwood (14 victorias) protagonizó la épica: en 1965 sufrió un accidente que le rompió la nariz, le destrozóla frente y dejó su MV Augusta con el manillar doblado y el motor echando humo. Se levantó, arreglócomo pudo la máquina y logró el triunfo con sangre goteando en los guantes. Ya no surgen corredores así, los provoca la Isla de Man; A vida o muerte.
De todas la carreras disputadas en el circuito de la montaña, la carrerra que puede considerarse la más emocinante de todos los tiempos fue el duelo que enfrentó en 1967 a Mike the Bike y al gran Agostini en el senior TT. El inglés pilotaba una ingobernable Honda de cuatro cilindros y el transalpino una MV-Augusta, en pista las dos motos de carreras más rápidas del mundo. Ya en la primera vuelta un sorprendente Ago le sacaba 12 segundos y Mike tuvo que emplearse a fondo en la segunda, superando sus límites y estableciendo un nuevo record de vuelta (108,77 mph), marca que se mantuvo ocho años. En esta vuelta Mike recortó tres segundos y al entrar en boxes para repostar en la tercera Hailwood se había acercado ya a dos. Problemas en el acelerador para Mike hacen que este lo arregle a martillazos y que pierda 11 segundos respecto al italiano. Este sale de Boxes a por todas y cuando todo parece decantado a favor de Ago, la cadena de la MV-Augusta se rompe a pocas millas del final. Un final de película para la que es considerada la carerra de la madre de todas las carreras. En las imágenes los dos protagonistas de aquel inolvidable duelo de 1967, Hailwood (Izq.) y Agostini (drcha.)
En el mismo escenario pero con 80 años de diferencia (1926-2006) Wal Handley, arriba izquierda sobre una Rex Acme 350, y Paul Owen, arriba derecha con una Kawa ZX1, negocian la curva de Creg-ny Baa, después de la rapidísima bajada desde Kate's Cottage, en la milla 34. El circuito de la montaña esta plagado de emblemáticos pasos que apenas han variado desde su primera carrera en 1911. Algunos llevan el nombre de pilotos famosos, como la zona de Guthiers en homenaje a James Guthiers, ganador de seis TTs y que en su última participación en la carrera rompió aquí su moto. Falleció en el Gran Premio de Alemania de 1937. En la imagen superior derecha aparece el inolvidable Joey Dunlop en su último paso por esta zona en 2000. También el falleció poco después, victima de un fatal accidente en una carrera en Tallín, Estonia. Otros pasos y curvas con nombre propio son la sinuosa subida de Hailwood Rise o la curva de izquierdas de Brandish, en honor a un piloto que se rompió aquí una pierna en 1923. Pero quizá el paso más conocido, por espectacular, sea el de Ballaugh Bridge (Derecha en 1970), una rasante donde la técnica dice que es mejor no cortar gas, sujetarse bién y volaaaar a más de 250 kmh. Definitivamente en el TT la razón tiene poca cabida.
A lo largo de los años han sido más de 170 pilotos fallecidos en accidentes pero uno de ellos nos afectó a los españoles de forma especial: en 1970, Santiago Herrero (para algunos el piloto más grande que ha dado el motociclismo español), a bordo de su magnífica Ossa Monocasco y monocilíndirca de 250 y con muchas opciones al título mundial en 250 de ese año, se estrelló en la ya famosa milla 13 (Westwood conocida también como Cronk Urleigh), ahora lugar de peregrinación de los moteros españoles. Para Santi el TT lo era todo y para el una victoria en esta carrera valía más que toda una temporada, por eso se empleó a fondo en la edición de 1970. En la tercera vuelta se cayó, rompiendo la cúpula del carenado (Izquierda) pero se rehizo y cuando había remontado hasta el tercer puesto su Ossa derrapóen la rápida zona de Cronk Urleigh, provocando su caida y las importantes lesiones que acabaron con su vida dos días después. La edición de 1970 fue una de las más trágicas con cinco pilotos muertos en las dos semanas de entrenamientos y carreras. Desde el fatal accidente de Herrero la Federación Española de Motociclismo prohíbe a los pilotos españoles correr en la Isla de Man.
Otro hombre récord es el ingés Ian Hutchinson, el primero y único en ganar cinco carreras, todas, en una semana en la edición de 2010. A la derecha besando el trofeo del Senior TT.
Y el que hasta ahora se mostrado como el hombre más rapido de la isla, el inglés John McGuinness (abajo con una Honda CB1000R Fireblade ) que en 2009 batió la barrera de las 130 millas por hora de media y fijó el nuevo record en 131.57 mph. Ya lleva 15 victorias.
Para que los aficionados puedan sentir las mismas sensaciones que aquellos que ven pasar a toda pastilla se celebra el Mad Sunday. Para la ocasión se cierra un tramo de la carretera, de Ramsey Hairpin hasta Creg-ny-Baa, y en el sentido único que marca la carrera el que quiera y se atreva puede probar sus límites o simplemente darse un paseo. Pero la mayoría va a lo primero, no hay límite de velocidad y el asfalto agarra. Una locura colectiva de la algunos salen bastante maltrechos.
En 1976 el TT dejó de ser puntuable para el Campeonato del Mundo de Velocidad y desde entonces las grandes figuras del motociclismo han ido declinando su participación en esta carrera. Parecía que al quedarse sin pilotos de renombre el TT iba a entrar en una crisis definitiva pero no fue así, el TT no necesita de campeones del mundo para sobrevivir, tiene vida propia, es único y como tal recibe en las dos semanas de competición decenas de miles de aficonados y un numero altísimo de participantes que buscan, más que el triunfo, el honor de participar en la carrera más grande de todos los tiempos. Quienes critican el TT afirman que ya no tiene sentido rodar entre muros de piedra y cruzar poblaciones a toda velocidad. Los defensores sostienen que no se obliga a nadie y que todos los pilotos conocen perfectamente los riesgos. Esta carrera es la más auténtica y por eso el TT de la Isla de Man constituye el máximo desafío al que se puede enfrentar un motorista. Hace poco cumplió cien años y sin duda cumplira otros cien más.

KmCero Mototours viajó hasta la Isla de Man para comprobar de primera mano todo lo que se cuece en el TT. Definitivamente una de las citas inenudibles que el buen motorista no se debe de perder. Si quieres echarle un vistazo a las fotos que hicimos sigue este enlace.